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Artistas de todo el mundo reflejan en el MAAT el destino de la humanidad.

 

¿Tendrá el arte alguna función a cumplir o será el valor de la creación artística independiente de su función? ¿Estará ese valor asociado a la estética de cada pieza o apenas a su capacidad para poner a la gente a pensar? ¿Todavía tiene sentido el arte por el arte en el siglo XXI?

La exposición Eco-Visionarios no quiere responder a estas preguntas, pero se posiciona al mismo tiempo en uno de los espectros de la pregunta: es una exposición-manifiesto y quiere, por lo tanto, desempeñar un papel interventivo en la sociedad y transmitir varios mensajes sobre un tema urgente de hoy en día: la destrucción del planeta debido a la acción del hombre.


La catástrofe invisible

El cambio climático, el agotamiento de los recursos y las diferentes maneras de polución y contaminación son algunos de los factores que amenazan a múltiples especies en el planeta y al propio hombre. Las evidencias de estas amenazas son tan significativas que quedaron impresas en las rocas e hicieron que los científicos considerasen que vivimos en una nueva era geológica (un nuevo período de la historia del planeta Tierra), que se llama Antropoceno. Esta comenzó con la Revolución Industrial, cuando las actividades humanas empezaron a tener un impacto significativo en el clima y el funcionamiento de los ecosistemas en la Tierra.

Los cambios en el planeta ocurren todos los días y somos «bombardeados» con noticias sobre ellos (el deshielo en los polos, la extinción de las especies, la proliferación de los plásticos en el océano), pero todavía no existe el distanciamiento histórico suficiente para lograr una observación objetiva del fenómeno y que pueda producir soluciones más eficaces.

En realidad, puede que no haya tiempo para que este distanciamiento histórico ocurra. Por este motivo, es urgente contar con todas las áreas de la sociedad para hacer más visible la catástrofe en curso. Y ese también es el papel del arte y de la exposición: dar a conocer la realidad del Antropoceno y proponer estrategias para abordar el tema.

La idea del visionario, que está muy asociada a las vanguardias artísticas, es una manera interesante de abordar el problema. No solo abordarlo desde el punto de vista del análisis, sino también desde el punto de vista propositivo: presentando ideas que tienen que ver con el tema y que prevén, en un futuro cercano, cómo podríamos hacer frente a esta situación.

Pedro Gadanho, comisario de la exposición Eco-Visionarios

¿Habrá vida después del Antropoceno?

Eco-Visionarios: Arte y Arquitectura después del Antropoceno es una mirada sobre los temas ambientales desde el punto de vista de artistas nacionales e internacionales, donde se unen la creatividad e innovación tecnológica. Aquí, la tecnología se ve como un medio para cambiar el rumbo de la naturaleza y, posiblemente, salvarnos como especie, pero termina planteando otra pregunta: ¿cuáles son los riesgos de estos cambios tecnológicos? 

Tal vez sea más seguro no hacer nada. O quizás ya no vale la pena hacer nada, como sostienen algunos pensadores sobre el tema: varios científicos afirman que está a punto de transcurrir la sexta extinción masiva, es decir, como sucedió con los dinosaurios, ahora ha llegado el fin para el hombre. Pero, ¿será realmente así?

La exposición se divide en cuatro salas sobre el tema (Desastre, Coexistencia, Extinción y Adaptación), que reflejan cuatro fases posibles en las que podríamos dividir el Antropoceno. 

Desastre

Los proyectos de esta sala revelan la trágica realidad de la intervención humana sobre la naturaleza y nos muestran, por un lado, lo que está en juego y, por otro, que ninguna acción de nuestro día a día es inocente: todas tendrán sus consecuencias.

Coexistencia

Repensar la vida en la Tierra como una red de solidaridad global es el desafío que nos propone esta sala. Arquitectos y artistas contemporáneos cuestionan la noción de «territorio» y proponen maneras alternativas de coexistencia entre varios pueblos y especies.

Extinción

El aumento de la temperatura media del planeta puede ser tan súbita que la especie humana no sea capaz de adaptarse. Por esta razón, aquí se propone mirar a la humanidad como especie secundaria, en un mundo dominado por otras especies, mucho más antiguas y bien adaptadas.

Adaptación

¿Seremos capaces de diseñar la salvación si diseñamos nuestra propia destrucción? La adaptación, a través de la tecnología, puede ser el camino. En esta sala, los Eco-Visionarios nos invitan a descubrir un mundo en el que el hombre se reinventa, a nivel biológico y social, para sobrevivir a los cambios que él mismo ha provocado.

"Quisimos terminar con un enfoque positivo al hablar de la adaptación, es decir, qué se está haciendo en este momento en muchas investigaciones y propuestas, tanto de artistas como de arquitectos, en cuanto a los modos en que podemos gestionar la energía, reciclar, utilizar el agua de manera más racional y cómo podemos incluir los temas que nos afectan en nuestra manera de pensar", explica Pedro Gadanho, comisario de la exposición Eco-Visionarios.


Una presencia desafiante en el MAAT

Al ser el tema del cambio climático y la destrucción del planeta algo tan polémico y difícil de abordar, ¿por qué una exposición como los Eco-Visionarios en el MAAT, un museo de EDP? 

Para Sara Goulart, directora adjunta del área de Clima y Ambiente de EDP, esta elección tiene precisamente que ver con la posición que la empresa asume en este panorama. El sector eléctrico es responsable del 25 % de las emisiones totales de gases del efecto invernadero, por lo que no se puede negar la relación que existe entre la actuación de empresas en este sector y los cambios que hemos visto en la Tierra. Pero también es importante comprender que la electricidad, hoy en día, es un bien de primera necesidad, así como el agua, del cual ya no es posible abdicar en las sociedades modernas.

Hoy somos 6,7 mil millones y vamos rumbo a los casi 10 mil millones para el año 2050, todos con necesidades de energía eléctrica. Aquí no hay una dicotomía (entre las empresas y el planeta), pero sí hay personas que quieren mejorar sus condiciones de vida.

Sara Goulart, directora adjunta del área de Clima y Ambiente de EDP

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Ha habido un esfuerzo global por parte del sector energético en el sentido de una transformación de hábitos de producción y de consumo, que también los ciudadanos acompañan en acciones de su día a día. 

EDP se encuentra entre las empresas con compromisos y acciones muy concretas en ese sentido. Por un lado, aceptó el desafío de las Naciones Unidas en lo que se refiere al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: un conjunto de objetivos que involucra el bienestar de las personas y del planeta, en áreas tan variadas como el medio ambiente o la igualdad de género. 

Entre varias medidas aplicadas, tiene en marcha un plan estratégico para la acción climática que incluye tácticas de mitigación de los impactos, pero también de transparencia y capacitación de las poblaciones. Crear conciencia sobre los temas ambientales es una prioridad. Y también es en ese ámbito que se enmarca Eco-Visionarios, en el MAAT.

Los visionarios por el mundo

Eco-Visionarios se basó en un modelo poco habitual: en lugar de crear una exposición que se extiende entre varios lugares, se ha desarrollado una asociación para crear diferentes exposiciones a partir de un tema común.

La exposición se encuentra presente en Basilea (Suiza), en el Haus der Elektronischen Künste, con piezas diferentes a las que se presentaron en Lisboa, pero con algunos artistas en común. Luego irá a España (Gijón), al LABoral Centro de Arte y Creación Industrial. Por su parte, en Suecia, en el Bildmuseet, en Umeå, existe una versión de la exposición mucho más orientada a las comunidades locales, especialmente los pueblos autóctonos de la región.

La Royal Academy of Arts recientemente ha confirmado el interés de recibir los Eco-Visionarios para el año 2019, por lo que las piezas de Lisboa irán a Londres de manera que se adapten al espacio y la posibilidad de añadir otras creaciones.

Eco-Visionarios estará en el MAAT hasta el 8 de octubre de 2018 y es una parada obligatoria para todos aquellos que quieran reflexionar sobre los temas ambientales, sin miedo a asustarse (o maravillarse) con el posible futuro del planeta.